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Sor Verónica Lagasca -Cap XVI

Como nunca, veo y siento mi nada y miseria, pero no me desaliento. Es Dios el que lo tiene que hacer todo en mí. Y yo para no estorbarle lo que tengo que hacer es estar bien sola y muy atenta a no mezclar en mi vida nada mío y querer mucho y abrazar de veras lo de Dios, siendo muy feliz en todo lo que me dé sin compañía de criatura alguna. Haciendo participantes de esta felicidad a los que me rodean con mi alegría y fe”.

Lo que sigue es el voto:” Yo Sor Mª Verónica hago voto y prometo a Dios todopoderoso a mi P.S. Francisco y a mi M. Sta. Clara y a todos los santos, todo el tiempo de mi vida, vivir escondida en la voluntad divina, no saliendo de ella, por cometer falta o imperfección alguna con advertencia, o por dejar de hacer lo que crea es más de su agrado”, debía tenerle hecho hacía muchos años. 

Dios mío quítame los sentimientos de fe, esperanza, caridad y fortaleza. Pero concédeme vivir y morir clavada en tu voluntad divina, sin compañía de criatura alguna. Te lo pido por N.S. Jesucristo. Amén.”

Trozos de cartas: Empezaremos por las cartas conservadas por un sacerdote amigo de esta comunidad, desde que era seminarista y por eso ella trataba con mucha confianza y que siguió escribiendo siempre y con quien descubre más que en otras su interior. En ocasión en que vino dicho padre a confesar a sus dirigidas, previendo que no tendría tiempo de entrar en el confesionario le pone esta esquelita: “Temo no poder entrar… y como realmente en mí no hay necesidad, me parece que a Dios le gustará haga esa mortificación por  si Dios quiere que no pueda hacer más que espantarlas sin disfrutar de Dios, contenta también, que no son los pensamientos los que sirven a Dios, que es lo único que debemos querer".

¡Independiente! De sí misma, de si siento, de si soy… clavada en el deber y éste no juzgado por V.C. (porque muchas veces son formados por nuestros criterios) sino según la Regla, las Constituciones y el Evangelio). Y si dudo según el criterio de la Abadesa (si es cosa exterior), así clavada en el deber, no faltando a él con advertencia, sufrir con paciencia y en silencio los vaivenes de la Comunidad, de la vida espiritual (sufriendo o padeciendo lo que Dios quiera). Su vida esté escondida con Cristo, en Dios, sin que nadie del mundo lo presencie, lo vea. Cuando tenga alguna duda pregunte, pero no a cualquiera como le tengo dicho.

Como todo sale de que el nivel de sus acciones sea Dios no su natural ni su pasión, etc., y para eso, lo que hace falta, es estar muy aislada de criaturas, todas las impresiones que no podemos evitar de los sentidos, del corazón, etc., lo dejamos fuera y entrando en nuestra alma con solo Dios, lo miremos para ver cómo la voluntad de Dios, la debe manejar. Pero entienda, entrando en el alma, con solo Dios, desnuda de deseos (solo uno, el estar gobernada por El solo)

Jamás haga algo bajo la influencia de algún entusiasmo o temor, o alegría. ¡Con motivo de celo o de caridad, cuánto nos ensuciamos! Huya cuanto pueda de todo y de todos no sé como decírselo. Ahonde mucho en no hacer nada con precipitación o por algún motivo o fin que sea hacer la voluntad de Dios. Solo así conservándose sola muy sola será de Dios, sentirá sus inspiraciones y podrá seguirlas y no se convertirá en una “señora de piso”, y esto un día y otro día, en una ocasión y otra ocasión y siempre agarrada a Dios por la oración de petición. Sufriendo todo lo que Dios la envíe, sin que nadie del mundo lo sepa, ya no tiene nada que ver con nada. Amar y dejarse labrar, El lo hará todo.

Sor Caridad

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